Existe una vulnerabilidad en Windows, denominada MiniPlasma, desde hace cinco años. Microsoft afirmó haberla solucionado ya en 2020. Sin embargo, sigue siendo explotable en 2026, y de forma bastante significativa.
Esta vulnerabilidad otorga acceso de sistema, es decir, acceso total a la máquina. ¿Y saben qué? Incluso con los últimos parches, sigue presente. No es muy tranquilizador.
MiniPlasma: una vulnerabilidad de día cero que se resiste a desaparecer en Windows 11.
Esto es increíble. Un tipo conocido como Chaos Eclipse publicó recientemente una vulnerabilidad que funciona a la perfección en Windows 11. No es una historia antigua; es real, probada y validada en mayo de 2026. Este ingenioso individuo demostró cómo un usuario común puede controlar la máquina como si fuera un administrador, gracias al famoso privilegio SYSTEM.
Todo se reduce al controlador de Windows cldflt.sys, el controlador del filtro de la nube. Se supone que este controlador gestiona las operaciones de almacenamiento en la nube, pero comete un grave error al manipular las claves del registro mediante una API oculta, CfAbortHydration. Esto abre la puerta a cualquiera que quiera imponer su agenda sin ser invitado.
Una vulnerabilidad conocida desde 2020, pero que sigue siendo relevante hoy en día.
Para mayor claridad, la vulnerabilidad se identifica como CVE-2020-17103. James Forshaw, investigador de Google Project Zero, la reportó a Microsoft hace cinco años. Se suponía que se corregiría en diciembre de 2020 con una actualización oficial. Sin embargo, la realidad es menos alentadora.
A pesar de todas las actualizaciones de seguridad posteriores, MiniPlasma nunca desapareció del todo. ¿Probarlo en 2026? Seguimos viendo una interfaz SYSTEM como si nada hubiera pasado. Esto hace que uno se pregunte si la comunicación de Microsoft no es demasiado optimista.
Detrás de escena del controlador cldflt.sys: una puerta trasera en su máquina.
En esta compleja situación, el controlador cldflt.sys desempeña un papel crucial. Este componente gestiona ciertas funcionalidades relacionadas con la nube. El problema radica en que incorpora una rutina denominada HsmOsBlockPlaceholderAccess, que no cumple con los estándares de seguridad.
Este exploit aprovecha una vulnerabilidad en la gestión de claves del registro. Al manipular CfAbortHydration, un programa malicioso puede crear claves sobre la marcha en el subárbol de registro del usuario .DEFAULT. El resultado: acceso directo a niveles de privilegio que no deberían estar disponibles.
Pruebas independientes confirman el fiasco
El medio BleepingComputer obtuvo este código y lo probó en una máquina con Windows 11 Pro actualizado. ¿Adivinen qué? El shell SYSTEM colapsó mágicamente. El analista Will Dormann de Tharros también confirmó que se trataba de un engaño.
Solo la versión Insider Preview Canary sigue funcionando, pero las configuraciones estándar, las que todos usan en el trabajo o en casa, siguen siendo vulnerables. Y eso no son buenas noticias.
Un investigador que no se anda con rodeos.
Chaos Eclipse no es un novato. A principios de 2026, publicó una serie de vulnerabilidades de día cero para Windows con nombres en clave llamativos. ¿Una venganza contra Microsoft? Quizás. Acusa a la compañía de gestionar mal los errores reportados.
Explica que lo trataron como a un marginado, lo que justifica su decisión de publicar sus hallazgos en formato impreso. Así están las cosas hoy: vulnerabilidades sin parchear y un investigador que revela públicamente las pruebas.
MiniPlasma en el catálogo de logros recientes
En las últimas semanas han surgido varios nombres llamativos, como BlueHammer, RedSun y YellowKey. Cada uno de estos exploits ataca Windows en diferentes niveles y con diversas formas de escalada de privilegios. MiniPlasma es el más reciente, pero sin duda no será el último de estos problemas.
Muchas de estas vulnerabilidades fueron rápidamente explotadas en situaciones reales. Ya no hablamos de teoría, sino de ataques muy reales. Cuando un simple fragmento de código basta para eludir los permisos, el pánico está garantizado.
Qué significa esto para los usuarios y las empresas.
Seamos claros. En 2026, si usas Windows 11 con los últimos parches, seguirás bajo la amenaza de MiniPlasma. No hay solución, ni cura milagrosa.
Las empresas que permiten a sus empleados usar cuentas estándar en equipos sensibles deberían reforzar sus medidas de seguridad. Esta vulnerabilidad expone sistemas enteros a la escalada de privilegios e incluso, quién sabe, a una toma de control total.
Esto plantea serias dudas sobre el proceso de remediación de Microsoft. ¿Cómo es posible que una vulnerabilidad identificada y supuestamente corregida en 2020 siga presente en 2026? Es una verdadera mancha en la historia de la gestión de vulnerabilidades.
La respuesta de Microsoft aún está pendiente, pero mientras tanto, lo mejor es mantenerse alerta y anticiparse a los escenarios más críticos. Porque los problemas antiguos que resurgen nunca terminan bien.
Fuente: android-mt.ouest-france.fr

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