Windows vigila discretamente 1400 millones de equipos, incluso cuando están desconectados de internet. Un identificador único, invisible e inalterable permite este seguimiento. Microsoft lo utiliza para monitorizar la actividad de los usuarios, independientemente de si utilizan o no una VPN.
Un identificador secreto adherido a la carcasa de tu PC con Windows.
Cada instalación de Windows genera un Identificador global del dispositivo (GDID). Este número acompaña al equipo independientemente de su estado, con una persistencia que solo se puede interrumpir formateando o reinstalando completamente el disco. Sin embargo, incluso en esos casos, Microsoft tiene maneras de recomponerlo.
Ninguna configuración, ningún ajuste, ninguna desconexión de red puede desactivar este rastreo. Un verdadero quebradero de cabeza para los profesionales de la privacidad. Quienes pensaban que una VPN o un divisor de IP serían suficientes para ocultar sus huellas se llevarán una gran decepción.
Este mecanismo fue revelado en una denuncia federal estadounidense, que llevó a la captura de un hacker de 19 años que lo utilizaba. Un ejemplo verdaderamente escalofriante.
Cómo un ID de Windows expuso a un ciberdelincuente
Peter Stokes, de diecinueve años, pensó que podría evadir la detección utilizando una VPN y direcciones IP falsas. Excepto que… GDID asignado a su PC con Windows traicionó su verdadera identidad.
El FBI y Microsoft utilizaron este identificador para rastrear sus cuentas de Snapchat, Apple y Facebook. En todos los casos, las direcciones IP correspondían al mismo dispositivo, vinculado a múltiples ubicaciones simultáneas.
De esta forma, se logró rastrear el ataque informático a una joyería estadounidense a pesar de los esfuerzos del sospechoso por permanecer oculto. No fue casualidad, sino la eficacia de un identificador de Windows excesivamente extenso.
Una herramienta de Microsoft en el centro de un delicado debate sobre la privacidad.
El GDID no es nuevo, pero su impacto nunca ha sido tan evidente. Se instala en los ordenadores con cada actualización y es imposible eliminarlo sin dañar todo el sistema. Si pensabas que cambiar tu dirección IP o tu cuenta de Microsoft era suficiente, piénsalo de nuevo.
Lo más preocupante es que ningún informe oficial explica con precisión cómo ni cuándo Microsoft comparte estos datos con las autoridades. Esto deja la puerta abierta a la vigilancia, algo que Costin Raiu, reconocido experto en ciberinteligencia, no considera un caso aislado.
Según él, otros gigantes como Apple y Google también están aumentando el número de identificadores persistentes. Una verdadera jungla para quienes desean controlar su huella digital.
Por qué la discreción de Windows sorprende incluso a los especialistas.
La falta de transparencia supone un grave problema. Microsoft, el gigante tecnológico, no ofrece ninguna manera sencilla de bloquear u ocultar este infame identificador. Los usuarios siguen atrapados en este ecosistema de Windows. sin poder desactivar esta vigilancia.
Esta vigilancia constante plantea la siguiente pregunta: ¿Se ha convertido Windows en software espía? Para los profesionales del sector, es más que una sospecha; es un hecho. No hay necesidad de malware cuando el sistema operativo se encarga de todo.
Para superar esto, el consejo es radical: cambiar a sistemas libres como Linux y usar múltiples proxies, VPN y Tor. No es precisamente sencillo para el público general, ni para los profesionales que simplemente desean trabajar en paz.
Fuente: www.lesnumeriques.com

Comments
Leave a comment